NEGOCIOS EN LA RED



LA BURBUJA NO FUE MALA MIENTRAS DURÓ
Por Jordi Julià

(14/12/01) A estas alturas todo el mundo acepta que estábamos en una burbuja tecnológica. Obviamente, el hecho de pincharse la burbuja genera una reacción en cadena que evapora las expectativas que se habían generado en su formación.

En toda burbuja, los más perjudicados son los últimos inversores que entraron. Y eso equivale a decir que, en gran parte, fueron los pequeños inversores en bolsa los que se contagiaron de las superexpectativas que internet generaba.

Sin embargo, el pinchazo de los valores tecnológicos ha desmontado demasiado rápidamente las expectativas de beneficio en un sector nuevo de la economía y ha cortado así el necesaria inversión en las infraestructuras que necesita esta nueva economía: inversiones telefónicas, de cable, para posibilitar el acceso masivo y en banda ancha a toda la población...

Ser pionero en algo nuevo tiene sus riesgos. Cuando estos riesgos vienen con el caramelo de una espiral bursátil, el dinero asume unos riesgos en la economía real para compensarlos en la economía especulativa, convirtiéndose así en un catalizador del cambio. Es más. Esta cultura del riesgo está en toda Europa a años luz de Estados Unidos lo cual está relacionado con el enorme avance que los Estados Unidos han protagonizado especialmente en los últimos 5 años, debido al uso masivo de alta tecnología. Estos éxitos se han reflejado en una baja inflación y un incremento enorme de la productividad, lo cual ha facilitado una expansión económica sin precedentes.

El capital privado, íntimamente ligado a este proceso de innovación, sobretodo en Estados Unidos pero también en otros países, ocupa en España un nivel muy bajo aunque creciente. Por lo tanto, la consecuencia más peligrosa del pinchazo tecnológico será la falta de garra para asumir riesgos de los inversores actuales, falta de ofertas para conseguir clientes en internet y evitar invertir en nuevos proyectos, en especial los más innovadores, por ser los de rendimiento más incierto. Sin capital riesgo, empresas como Microsoft, Yahoo o Lycos o, en España, Jazztel, MyAlert, jamás habrían existido. De hecho en Estados Unidos, casi todas las empresas de alta tecnología que cotizan, en especial las de internet, han tenido como financiadoras a empresas de capital riesgo. No se puede decir lo mismo del Nuevo Mercado español.

Precisamente la sequía de inversión arriesgada por parte del capital riesgo podría meter al sector otra vez en las penurias económica donde estaban hace poco más de un año. Ole, Telepolis u ozu.es fueron el fruto de la perseverancia de sus promotores. Sin embargo, ese no es el camino, como se ha visto de la mayor parte de estos negocios que han acabado vendiéndose a empresas con menores problemas de financiación. La nueva economía es necesaria. No invertir ahora, no arriesgar, no innovar, es ponerse a la cola del mundo occidental. El sector continúa necesitado de inversores y de emprendedores que apuesten por la innovación.

España tiene mucho que inventar todavía y mucho también que exportar a los países que tienen el español como lengua, ya que la lengua nos empuja a establecer relaciones con Hispanoamérica. Si la nueva economía va bien en España, también va a ir bien en Hispanoamérica. Hay muchas oportunidades donde invertir y muchos negocios por inventar. Algunos negocios fracasarán pero, aún así, todavía hay mucho por ganar.


Jordi Julià

 
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